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X Edición de Novela Histórica de Úbeda

X edición del Certamen Internacional de novela histórica de Úbeda

El día 21 terminó la X edición del Certamen Internacional de Novela Histórica de Úbeda. Un certamen del que os llevo hablando ya alrededor de seis años, exceptuando el pasado ya que mi terrible miedo al COVID me impidió ir.

Úbeda, ciudad patrimonio de la humanidad desde 2003, es la sede de este Certamen que te traslada a tiempos pasados con sus novelas históricas y recreaciones.

Esta décima edición ha dado pie a que el número de autores sea muy elevado y a que haya durado dos semanas. Pero a pesar del aumento de las actividades todo ha sido muy bien distribuido en el tiempo.

Desde el martes 9 de noviembre, en que Manuel Martínez habló de su novela «Manuela Mallo, una torreña entre los fogones de los Churchill», hasta el domingo 21 del mismo mes con Mar Cantero, autora de «Una noche preciosa para volar», el certamen extendió su manto de cultura sobre los que allí estuvimos.

Mas de treinta autores, numerosas recreaciones históricas y varios autores uruguayos y chilenos, en una novedad más del certamen, se dieron cita en esta décima edición.

El jueves por la tarde llegué a Úbeda. Lo primero para mí fue la presentación de la novela de Jesús Maeso De la Torre: «Teodora, la crisálida de Bizancio» y mi primer ataque de tos en Úbeda (iba tocada).

El viernes comenzaba temprano por la tarde de la mano de Olga Romay que presentaba su novela «Bajo el cielo de Alejandría»; después fue el turno de Álvaro Lozano y su novela «Irene de Atenas», novela que estoy leyendo en estos momentos.

Luego sería el turno de Fernando García Pañeda autor de «La pintora», novela que compré porque me entraron muchas ganas de leerla tras asistir a media presentación ya que la otra media me la pasé tosiendo en mi habitación. El punto latinoamericano de la tarde fue la mesa de los autores uruguayos con Valentin Trujillo y su «Cómanse la ropa» y Marcia Collazo con «Heróica».

Después fue el turno de entregarle el premio a la novela publicada en 2020 «Los Cerros de Úbeda» a José Zoilo por su novela «El nombre de Dios».

Acto de entrega del premio «Los Cerros de Úbeda» a José Zoilo por su novela «El nombre de Dios».
Acto de entrega del premio «Los Cerros de Úbeda» a José Zoilo por su novela «El nombre de Dios».

Ahora era mi turno, yo tenía que presentar la nueva novela de Zoilo, «Lordemano» en este marco maravilloso de Úbeda pero no pudo ser, otro odioso ataque de tos diez minutos antes de la presentación me dejó KO, teniendo que irme al hotel. Menos mal que el gran David Yagüe me salvó e hizo la presentación dejando el listón muy alto, según me contaron. ¡Gracias, David!

Llegó el sábado y, tras una noche de pelearme con mi catarro y maldecir mi mala suerte, me dispuse a afrontar el sábado con esperanza ya que se presentaba un día excepcional, literariamente hablando.

Comenzó la jornada una Lola Montalvo espectacular. Realizó una presentación, echándole coraje y corazón (se me olvidó preguntarle si era del Atleti), sobre su novela «La fosa» y yo pude asistir a la presentación completa.

Poco después, Rodrigo Costoya, ganador del Premio Novela inédita «Ciudad de Úbeda» el pasado año con su novela «El custodio de los libros», presentó en una interesante charla su nueva novela «Portosanto» donde nos dejó a todos pensando en el origen de Cristobal Colón.

José Soto Chica, llenó de asistentes el lugar de la presentación de su novela «El dios que habita la espada». A las siguientes presentaciones no pude asistir por mi salud, que se resentía cada vez más, y así me perdí a a Luis Zueco y «El cirujano de almas», con el que luego tuve oportunidad de hablar, y la mesa que sobre la novela histórica en Chile tuvo lugar de la mano de Patricia Cerda y Carlos Tromben.

En estos momentos yo me estaba planteando volver a Ciudad Real, pero el miedo a otro ataque de tos en la carretera me hizo ir a la farmacia donde me dieron algo que, si bien no me curó, si me permitió respirar. Nada como un paseo al aire libre por la feria del libro organizada en paralelo con motivo del certamen para ayudar en esa mejoría.

Aunque el ritmo de presentaciones y charlas era imparable y no me permitió asistir a demasiados eventos de recreación histórica he de decir que son una parte muy importante del certamen además de resultar muy didácticos y divertidos para todos los que nos gusta la historia y para el público en general. Se genera una atmósfera muy especial en la ciudad cuando paseas entre estos personajes y te sientes trasladada a otras épocas.

Por la tarde si pude asistir a la entrega del Premio Novela inédita «Ciudad de Úbeda» que le fue entregado a Elena Bargues por su novela «El encargo del Maestro Goya». Espido Freire hablaría después de su libro «Tras los pasos de Jane Austen».

Más recreaciones al anochecer y al día siguiente. Durante estas semanas se han rememorado momentos históricos como La guerra de Sudán, donde los británicos fueron derrotados por sorpresa en el desierto; el tiroteo de OK Corral en el antiguo oeste norteamericano; la lucha de las sufragistas por conseguir el voto de las mujeres; las guerras de los invasores anglosajones contra los indios nativos norteamericanos; gladiariores o batallas de la II Guerra Mundial.

El domingo era mi último día en Úbeda. Pensaba quedarme hasta después de la comida y asistir a las presentaciones que había planificadas para aquella mañana. Conocí a David Gómez y me hice con su novela, a la que tenía ganas desde que hablaron de ella en el podcast del certamen, «Muerte sobre Igueriben». Después era el turno de Juan Pedro Cosano que traía su novela «El rey del Perú», tengo que decir que a este autor lo tengo pendiente desde hace mucho tiempo y no creo que tarde mucho en leerle, apenas aguanté diez minutos y entonces fue cuando decidí volver a casa porque me sentía agotada, enferma y malhumorada. Así no pude ver ni a Jorge Molist ni a Ángel Mañas y su novela «¡Pelayo!», que yo me llevé de casa para que me firmara.

En resumen: premios, presentaciones y recreaciones históricas se dieron cita en el mejor certamen de novela histórica que hay en España. En estos diez años, con Pablo Lozano a la cabeza, han creado un certamen espectacular.

Este año ha sido muy especial en su décima edición. De ahora en adelante cambiaran algunas cosas pero seguro que los mejores autores de novela histórica del país se seguirán dando cita allí y que el clima amistoso y familiar que se ha venido respirando continuará como siempre.

Gracias Pablo, por hacerlo todo tan fácil.


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