La hija de Robert Poste

Flora es una joven londinense que acaba de quedar huérfana, aunque tampoco es que lo sienta mucho que digamos, ya que sus padres siempre andaban de viaje. Su liberal forma de vivir le lleva a escribir cartas a todos aquellos familiares, que en realidad son unos extraños para ella, para que la acojan. Lo que tiene claro Flora es que no está hecha para trabajar y que los demás tienen que mantenerla hasta que cumpla los cincuenta y tantos en los que escribirá una novela. Así, Flora guardará las 100 libras anuales que le han quedado en herencia porque resulta que sus padres no eran tan ricos como ella pensaba.

La opción de los Starkadder en el condado de Sussex, es la que parece que se ajusta más a sus intereses de todas las respuestas que recibe, una familia de rústicos asilvestrados del campo. Además parece que hay un misterio en torno al padre de Flora y en la carta de respuesta a su petición se habla de los derechos que ésta tiene y de algo terrible que le hicieron a su padre años atrás.

Cuando Flora llega a Cold Comfort Farm (La granja del frio consuelo, comodidad, más o menos) se encuentra con un desfile de personajes a cual más tarado, idiota o borrico. Así es como Flora decide convertirse en heroína victoriana y salvar a todos los habitantes de la granja de su declive personal. De esta manera se producirán situaciones muy cómicas que en, más de una ocasión, me han producido carcajadas.

El personaje de Flora va creciendo a medida que va progresando la novela. Al principio resulta una frívola, caprichosa e impertinente niña mimada. Esta jovencita de 19 años pasará después, con la ayuda de las acciones que lleva a cabo, a ir desarrollándose aunque cierto es que no me ha acabado de ser del todo simpática.

Los personajes son, como ya he dicho, una colección de personajes de lo más variopinto. Podemos empezar por el fanático predicador que condena al infierno a todo aquel que ve, y terminar por el primo que se acerca a los pozos para hablar con las ratas de agua…

Una novela publicada en 1932 que se ha vuelto a poner de moda, en gran parte gracias al boca-oido y a la inestimable edición que ha llevado a cabo la editorial Impedimenta. Una parodia del romanticismo que no duda en ironizar sobre escritores como Mary Webb, Jane Austen o el mismísimo D.H.Lawrence.

Una novela cómica, ingeniosa, hilarante y simplemente, deliciosa.