Entrevista a Álvaro Arbina, autor de "La mujer del reloj"

Entrevista a Álvaro Arbina, autor de “La mujer del reloj”

Hoy os traigo una entrevista que me apetecía mucho hacer. El escritor en cuestión es Álvaro Arbina, autor de La mujer del reloj, publicada por Ediciones B cuya reseña podéis leer aquí.  Este joven autor (sólo tiene veinticuatro años) ha conseguido escribir una novela que parece escrita por manos más experimentadas en el arte de contar. Es por ello que tenía interés en saber más de él. Aquí os dejo con la entrevista.

En veinticuatro años te ha dado tiempo a escribir una novela de 696 páginas y a tener una carrera superior, ¿tus días tienen 36 horas?

Creo que es una cuestión de perspectiva. A veces “perdemos” el tiempo en cosas de las que no somos conscientes, aunque considero que, en principio, el tiempo nunca se pierde, porque cada uno lo emplea según sus prioridades. En mi caso fueron dos años de escritura, compaginados con la universidad. Estudiaba durante el día, salía a correr al atardecer, respiraba de pensamientos, cenaba, y a la noche, para misterio de mis compañeros de piso, me encerraba en la habitación a escribir. Era una ilusión, un sueño que bullía en mi cabeza, y ese ímpetu me ayudó mucho a introducir la novela en mi día a día, sin perjudicar lo verdaderamente esencial de mi vida. Arquitectura y escritura comparten muchas más similitudes que sus cuatro últimas letras. En la carrera la exigencia era muy alta, nos obligaban a diseñar y definir proyectos nuevos cada dos o tres semanas. El trabajo era muy arduo y así aprendimos a ser realmente eficaces con nuestro tiempo. Aprendimos a ser creativos. De algún modo, supe trasladar eso al proceso de escritura. Ahora mismo todo parece bello y fluido, pero durante muchos meses no lo fue. No recuerdo con exactitud los momentos de mayor dureza y me alegro de que mi mente sepa olvidarlos, pero sé que existieron y que me hubieran tumbado al primer asalto de no ser porque creía en lo que hacía.

Álvaro Arbina, el día de la presentación de "La mujer del reloj" en Vitoria.
Álvaro Arbina, el día de la presentación de “La mujer del reloj” en Vitoria.

¿Sigue presente en Vitoria la invasión francesa? Si no es así ¿qué es lo que te ha llevado a escribir esta novela que transcurre, en buena parte, en esa tierra?

La idea de La mujer del reloj surgió en mi adolescencia, a los quince o dieciséis años. De aquella edad perdura el eje principal, el que se puede resumir en tres líneas. No sabría decir por qué principios del XIX. Tal vez se debía a las lecturas que más me han marcado y que por aquel entonces comenzaba a descubrir, muchas de las cuales transcurrían en la época de mi novela, o al menos la rondaban. Yo quería tratar un acontecimiento importante. Por aquel entonces, inocente de mí, desconocía lo que supone escribir sobre una guerra. Y por eso no dudé en embarcarme en la guerra de la independencia. Era una época aún inhóspita a nuestros ojos, que me permitía desarrollar las aventuras y misterios que poblaban mi cabeza. Y sobre todo, los de aquella guerra fueron unos años que afectaron muchísimo a las gentes que aquí vivieron, a nuestros antepasados, y que marcaron, mucho más de lo que creemos, el devenir de los años siguientes.

Al leer tu novela, el lector puede apreciar la buena documentación que has debido tener, ¿cuáles han sido tus fuentes?

Bebí de todo tipo de fuentes, descubriendo que algunas eran más efectivas que otras. Al fin y al cabo, era mi primera novela, y tenía que exprimir al máximo mis capacidades como autodidacta. Los libros de historia sirven para entender la época desde una perspectiva global, pero al mismo tiempo ofrecen los matices y detalles necesarios para adoptar diferentes puntos de vista, con sus contradicciones y complejidades, que explican realmente lo que sucedió entonces. Sin embargo, para escribir una novela uno necesita introducirse en el ambiente, mirar a través de la gente que entonces vivió, caminar entre ellos, entre sus calles y paisajes. Para ello es necesario leer mucha literatura. Y yo retomé muchos de los libros que me habían marcado siempre: aventuras de Pérez Reverte y Ken Follet, clásicos de la literatura… Pero la lectura era diferente, ya no consistía en el puro entretenimiento. Era un análisis, un intento de leer entre líneas, de descifrar los pilares que sostienen una novela, los trucos de aquella magia, de aquella pasión que generaban en mí.

Material de trabajo de Álvaro Arbina para su novela La mujer del reloj.
Material de trabajo de Álvaro Arbina para su novela La mujer del reloj.

En tu opinión, ¿la estrategia de Napoleón estaba mal montada o no esperaba enfrentarse a la tozudez del pueblo español?

La guerra de la independencia fue conocida como la úlcera española de Napoleón. Creo que infravaloró lo que aquí podía surgir. Sus ideas tenían una base progresista que podían acabar con los viejos estamentos, pero erró en el medio y éste supuso su perdición. Pretendió unir Europa paseando con sus ejércitos por las tierras de otros, pisoteando sus camposantos, sus lugares sagrados, destruyendo las costras engendradas por miles de años de evolución de una raza y una cultura. Creo que es una característica de los líderes megalómanos que les ha acabado por destruir. La historia, al menos, así lo ha demostrado.

La mujer del reloj, de Álvaro ArbinaEn tu novela, las logias masónicas ocupan un lugar importante en la trama, ¿tuvieron la misma importancia en el S.XIX?

Antes de nada, me gustaría aclarar que, pese a tener su inspiración en organizaciones como la masonería, en ningún momento aparece ésta en la novela, estableciéndose una clara diferenciación entre las organizaciones ficticias y reales.
El siglo XVIII acogió el brote de la Ilustración, que alumbró la sociedad con nuevas conciencias e ideologías. Por primera vez corrían pensamientos de carácter liberal, defensores de los derechos humanos, que desafiaban los regímenes tradicionales. Como adelantó Platón mucho tiempo antes en su alegoría de la caverna, algunos osaban librarse de su cautiverio para salir afuera y contemplar el mundo real, la belleza de esa tierra que sus captores escondían. Como consecuencia, fue una época de mucho debate y reflexión, donde abundaban las reuniones y tertulias a veces clandestinas, e incluso las logias secretas. Una época donde algunos descubrieron la existencia de esas riquezas que nos pertenecen a todos, escondidas por unos pocos. Lo que produjo la revolución francesa de 1789 derivó, paradójicamente, en la dictadura militar de Napoleón. De la misma forma, al igual que la había creado, también podía derrocarla. Introducir este elemento me ayudaba a hilar una trama ficticia con una real, estableciendo, además, un claro paralelismo con la situación actual.

¿Has leído los Episodios Nacionales de Galdos? Si es así, ¿te han servido de ayuda?

Fue una de las fuentes a las que recurrí, aunque ciñéndome expresamente a la época que quería retratar. A pesar de ello, mis referencias principales han sido más actuales. De la misma forma que Alejando Dumas, Victor Hugo o Ian Fleming inspiraron a Pérez Reverte, él me inspiró a mí.

Monumento a las Cortes de Cádiz, en Cádiz.
Monumento a las Cortes de Cádiz, en Cádiz.

Ahora que estamos los justos, cuéntanos cómo recibiste la noticia de que Ediciones B iba a publicarte la novela.

Una vez terminada la novela comenzó un largo año para mí, donde descubrí lo realmente difícil que es publicar una novela. No tenía padrinos, mi manuscrito era uno más entre los cincuenta que recibe una editorial cada semana. A esos hay que añadir los que vienen representados por agencias, y los que pertenecen a escritores consagrados. Nunca quise pensar demasiado en las estadísticas, en las probabilidades reales de conseguir que me publicaran, y menos en una editorial grande. Tras diez meses de espera, donde ésta sólo contribuye a la inactividad que priva de explorar nuevas posibilidades, un buen día se me ocurrió cambiar el título y algunos detalles de la carta de presentación. Y volví a enviar a las editoriales. Ya no miraba el correo tantas veces, pero en esta ocasión, recibí una respuesta al de dos días. Lucía Luengo, editora de la colección histórica de Ediciones B, se mostraba muy interesada en leer el manuscrito entero. Se lo envié. Un mes mas tarde, mientras estaba de vacaciones con mi familia en Cuenca, recibí aquella llamada que tanto había esperado. Hablé con Lucía en el parking de un supermercado, desde luego un escenario muy hollywoodiense para un momento así.

Cuando aún no había salido a la venta, La mujer del reloj ya iba por la tercera edición, ¿no te da un poco de vértigo?

Hay que abrazar los frutos del trabajo y degustarlos porque para ello se han perseguido. Todo esto es nuevo para mí, y las sorpresas se suceden día tras día. Sin embargo, prefiero concentrarme en mis más inmediatos pasos, sin detenerme demasiado en pensamientos que vuelen más allá. La situación actual, especialmente para los jóvenes, está llena de incertidumbre, y la mía no es diferente. Si algo ha cambiado en todo esto es la novela, que ahora tiene acogida. Yo sigo siendo el mismo que la terminó hace más de un año, cuando aún nadie había reparado en ella.

¿Podríamos ver tu novela en la gran pantalla?

No soy un experto en cine o en series televisivas, pero creo que la novela tiene características propicias para una adaptación, al menos así me lo han hecho saber más de una vez. Sin embargo, el mercado está repleto de lecturas fabulosas para ser adaptadas, y no deja de ser un sueño con el que fantaseo al igual que otros muchos escritores. La gran pantalla selecciona a una minoría entre otra minoría seleccionada previamente, que a su vez proviene de otra selección. Me refiero a publicar, a vender, a conseguir una adaptación. Son pasos grandes por dar.

La mujer del reloj, de Álvaro Arbina

¿Se ha hablado ya de la traducción a otros idiomas?

Este es otro paso más para el que antes hay que cumplir una serie de factores, entre ellos, principalmente, que el libro se lea mucho. Sería muy pretencioso hablar de traducciones con una primera novela que acaba de entrar en las librerías, se necesita tiempo para ver como funciona y sólo unas pocas alcanzan las ventas que atraen a los mercados extranjeros.

Por último, Álvaro, ¿qué quieres decir a los seguidores de La historia en mis libros?

Les diría que continúen leyendo, porque las páginas son una puerta al mundo, a lo que no podemos ver ni tocar. Esa es una de las razones por las que escribo, hacer sentir a otros lo que yo siento leyendo.

Muchas gracias por la entrevista, Álvaro. Te deseo toda la suerte del mundo.

Oratorio San Felipe Neri, sede de las Cortes de Cádiz de 1812 y actualmente museo.
Oratorio San Felipe Neri, sede de las Cortes de Cádiz de 1812 y actualmente museo.

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15 pensamientos en “Entrevista a Álvaro Arbina, autor de “La mujer del reloj””

  1. Gracias, Eva. Una entrevista muy interesante y cercana. Me alegra mucho que la gente que empieza en esto de publicar tenga oportunidades. Cuesta, pero se puede… Una delicia leerte, como siempre.
    Saludos.

  2. Gracias Eva por todos los aportes que haces. De igual forma le deseo mucho existo a Álvaro y agradecerle por esas palabras tentadoras para seguir leyendo.

  3. Increíble la trayectoria de este chico. Me ha parecido muy interesante el reparto de tareas diarias, estudiar, salir a correr, escribir… Imagino que mucho no dormiría. El libro en sí no me resultaba tentador pero como he estado diciendo en las reseñas que han ido apareciendo, tanta buena opinión me están haciendo cambia de idem. Besos

    1. A mi me entró vértigo cuando me enteré. Yo no era capaz de estudiar y hacer otras cosas a la par. Me resultaba imposible y me sigue pareciendo. Me cuesta un mundo organizarme. Pura envidia,

  4. Le auguro un prometedor futuro como escritor a este muchacho. Tiene tesón y valentía.
    Yo seré uno de sus lectores ¡Seguro!
    Gracias Eva, por presentarnos a este autor y a su libro.
    Un abrazo.

  5. Qué entrevista más buena y qué curioso me ha resultado el que combinara los estudios con la creación de la novela. Es un crack este chico.

    Besos

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